domingo, 27 de octubre de 2019

Definición de la Disgrafía.

Ahora hablemos sobre que se entiende por Disgrafía.
La Disgrafía es un trastorno de aprendizaje. Tomando la definición del Psicólogo Cínico J.A. Portellano Pérez, podemos entender la disgrafía como 





"...un trastorno de la escritura que afecta a la forma o al significado y es de tipo funcional. Se presenta en niños con una normal capacidad intelectual y con adecuada estimulación ambiental y sin trastornos neurológicos, sensoriales, motrices o afectivos intensos". (J.A. Portellano Perez, 1999)




Sin embargo, el DSM V TM (2013) no lo contempla como una entidad diagnóstica y solo lo engloba dentro del trastorno específico del aprendizaje, a un un trastorno de la expresión escrita.








Por otra parte, también se ha cuestionado mucho la relación que pueda existir entre los trastornos de escritura y los de lectura. Existen niños con disgrafía y Dislexia, sin embargo, no necesariamente la disfrafía estará asociada a una Dislexia. A pesar de que la escritura vendría después de la lectura, no por eso las dificultades lectoras deberían reflejarse en la escritura.






  • Para poder realizar el diagnóstico, primero debemos esperar el que se haya iniciado el proceso de aprendizaje de la escritura. Por tanto hasta los 6 o 7 años no podríamos empezar con el diagnóstico.
  • Es importante tener en cuenta la capacidad intelectual que debe estar en los límites normales o por encima de la media. Si hay una discapacidad intelectual, la disgrafía sería secundaria a su discapacidad.
  • No debe tener un daño sensorial grave como sordera, hipoacusia o ceguera. Tampoco traumatismos motores. En esos casos, la disgrafía sería un trastorno secundario a su daño.
  • Ausencia de trastornos emocionales severos como autismo o psicosis infantil. Nuevamente aquí las dificultades en la escritura serían secundarias a dichos trastornos.
  • Debe haber una adecuada estimulación cultura y pedagógica. Si el niño no ha asistido a la escuela o su asistencia ha sido irregular, entonces tampoco podríamos decir que ha habido una buena enseñanza y no podríamos hablar de un trastorno disgráfico propiamente dicho.
  • Por último, debe haber una ausencia de trastornos neurológicos graves pues como ya hemos dicho anteriormente, en estos casos no sería un trastorno primario sino secundarios a dichos trastornos.
En síntesis, para poder hacer un diagnóstico de Disgrafía el niño debe tener un desarrollo intelectual normal, no debe presentar trastornos sensoriales, neurológicos o afectivos graves y por supuesto debe haber existido un adecuado acceso a la escritura.

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