La Disgrafía no sólo puede llevar a problemas a nivel de la escritura. Es un trastorno que también puede afectar a nivel afectivo ya que las dificultades al momento de escribir pueden convertirse en un calvario y un desafío para el niño o niña disgráfico.
Cada situación que conlleve escribir es un gran rato para muchos de ellos y puede ser también muy frustrante ver como sus compañeros escriben a un ritmo mayor o presentan una letra más legible o "bonita". Y si el entorno no le ayuda, las consecuencias pueden ser aún peor. Es importante el apoyo y comprensión del profesorado y también de sus propios compañeros de clase. El rol del profesor aquí es importante a nivel de apoyo en las tareas escritas, pero también en favorecer la comprensión del resto del alumnado a aquellos niños que presentan dificultades, no sólo en la escritura, sino en general.
Además, el apoyo familiar también es importante. Si no cuenta con unas buenas relaciones sociales, un profesorado que le de herramientas a nivel psicopedagógico y apoyo y comprensión en el hogar, el niño o niña disgráfica puede además tener problemas afectivos e incluso deprimirse.
Según la RAE, la autoestima se puede definir como la valoración generalmente positiva de sí mismo.
Si la autoestima no es positiva, el niño creerá que todo lo hace mal, será incapáz de encontrar estrategias y empeorará su situación con la escritura. Cada encuentro con el lápiz y la hoja se convertirá en un problema y entrará en un círculo que si no se trabaja puede redundar en otras áreas y empeorar su rendimiento global.
El miedo a fracasar o el miedo a no poder cumplir las expectativas le creará ansiedad. Es por esto que es fundamental que se trabaje a nivel de estrategias que motiven al niño con disgrafía, trabajar en su autoconcepto y su autoestima para reforzarle y hacerle sentir que es capaz de superar sus dificultades.
Trabajar en la autoestima y el autoconcepto no es exclusivo del niño disgrafico. Lo afectivo es muy importante en el desarrollo del niño. Es un elemento clave no sólo para su desarrollo, también para sus aprendizajes. Un buen desarrollo afectivo permitirá crecer en seguridad y por tanto una buena capacidad de autocontrol y un sentimiento de que es capaz de superar las adversidades. Es decir, tener confianza en sí mismo.
En síntesis, cuando trabajamos con un niño en su dificultad, debemos mirar más allá del problema. No sólo debemos dar herramientas, sino también es importante que como TO trabajemos en lo afectivo para que la persona se crea capaz y pueda desarrollar todo su potencial a pesar de sus dificultades iniciales.








